La ciencia pierde a uno de los suyos: Albert Einstein ha muerto

muerte einstein
Mi viaje acaba aquí. Pero el de mi cerebro, no.

18 de abril de 1955

Albert Einstein, Premio Nobel de Física, y una de las mentes más brillantes de este siglo, ha fallecido hoy a primera hora de la mañana en el Hospital de Princeton a los 76 años de edad, víctima de aneurisma de aorta abdominal.

«He hecho mi parte, es hora de marchar. Lo haré con elegancia». Con estas palabras, el Premio Nobel de Física dejaba de luchar por su vida, después de negarse en rotundo a probar una nueva cirugía experimental como último recurso para solventar una hemorragia interna causada por la ruptura de un aneurisma de la aorta abdominal.

Según fuentes de su entorno más cercano, Einstein no quería ser enterrado para evitar que su tumba se convirtiera en lugar de peregrinaje para los curiosos.

Por este motivo, su cuerpo será incinerado por la tarde y su familia tiene previsto esparcir sus cenizas en el río Delaware, cerca de la Universidad de Princeton. La única parte de su cuerpo que no arderá será su cerebro, que servirá de estudio para la ciencia.

La comunidad científica llora por la muerte de uno de sus miembros más destacados.

Frases de Einstein

En la multitud de conferencias alrededor de mundo, y en un sin fin de entrevistas, el científico alemán ha dejado frases que pasaran a la historia. A continuación recordamos alguna de sus frases más célebres como homenaje a una vida dedicada a la ciencia.

“La ciencia sin religión está coja y la religión sin ciencia está ciega”.

“La imaginación es más importante que el conocimiento. El conocimiento es limitado y la imaginación circunda el mundo”.

“Todo el mundo tiene que sacrificarse de vez en cuando en el altar de la estupidez”.

“No sé qué armas se usarán en la Tercera Guerra Mundial. Pero puedo decirle cuáles se usarán en la cuarta: ¡piedras!”.

«El azar no existe; Dios no juega a los dados».

“Hay una fuerza motriz más poderosa que el vapor, la electricidad y la energía atómica: la voluntad”.

Y la mejor frase de todas, si ninguna duda. Rebosa sabiduría.

“Cuando era joven descubrí que el dedo gordo siempre acaba haciendo un agujero en el calcetín. Así que dejé de ponerme calcetines”.

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