«Adolf, sin talento nunca entrarás a la Academia de Bellas Artes»

Hitler pintor
En Viena se respira el arte por todos sus lugares.

22 febrero de 1908

La Academia de Bellas Artes de Viena es una de las más prestigiosas escuelas de arte del mundo, gracias al talento de los estudiantes que han pasado por allí han conseguido posicionarla como un lugar de referencia. Pintura, ciencia, filosofía, arquitectura… Todas las artes tiene cabida en esta Academia.

Sin embargo, la Academia que fue fundada en 1692 como una escuela privada, ha rechazado a centenares de jóvenes a lo largo de su longeva historia. Para mantener su prestigioso estatus, los instructores encargados de evaluar a los futuros estudiantes, exigen en la prueba de admisión tener un talento apropiado a tal institución. Solo los mejores pueden superar las pruebas de acceso.

Uno de estos jóvenes que se ha presentado a las pruebas de aceptación, es el austriaco Adolf, de tan solo 18 años de edad, quien ha tenido la mala experiencia de ser rechazado en la escuela de dibujo de la misma Academia.

Pero esta no es su primera vez en ser negado por los docentes del centro, pues el año pasado ya intentó ingresar en la célebre entidad con el mismo resultado negativo.

Le gusta dibujar edificios, también le gusta destruirlos.

Uno de los profesores que evalúan a los candidatos le ha recomendado al joven Adolf que se presente para el área de arquitectura, donde quizás tenga algo de mejor suerte, ya que al joven aspirante le gusta plasmar en sus dibujos edificios y monumentos.

No obstante, el austriaco de 18 años, a pesar de la frustración por ser rechazado dos veces, tiene claro que su sueño es la pintura, y confía en sus posibilidades como artista. Aunque busque culpables externos en su fracaso, es consciente de que todavía le falta la experiencia necesaria para ser un pintor relevante.

Por ello, dentro de sus planes de futuro, Adolf, empezará desde ya a pintar postales, retratos o casas, cualquier cosa para adquirir experiencia y, a la vez, poder ganarse la vida.

Aun así, el futuro pintor, tiene un plan B. Otra de sus pasiones es la política -aunque quizás todavía no lo sepa- y en futuro, por si vuelve a fracasar en lo de ser artista, quiere dedicarse a manejar los hilos del poder.

Solo el tiempo dirá si la decisión de rechazar al joven Adolf Hitler, tendrá una gran repercusión en su vida, o quizás, en la de la humanidad.

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