Little Bighorn: un desastre para el Séptimo de Caballería

little big horn
Toro Sentado VS Melena Larga Custer.

25 de junio de 1876

Quién se iba a imaginar, que hoy se produciría una de las mayores derrotas del ejército de la joven nación de los Estados Unidos.

El asedio por parte del Séptimo Regimiento de Caballería, cerca del río Little Big Horn, en el territorio de Montana, tenía el objetivo de aniquilar a una coalición formada por indios Lakota, Cheyenne y Arapaho, que cansados de ver como cedían sus territorios poco a poco, y les obligaban a establecerse en reservas controladas por el Gobierno, decidieron enfrentarse a sus enemigos.

Pero lo que iba a ser una aplastante victoria por parte del hombre blanco, y acabar así con cualquier esperanza de los nativos, se convirtió en todo lo contrario.

El teniente coronel George Armstrong Custer, confiado de su victoria, y de sus experimentados jinetes, a pesar de ser triplicados en número por los nativos, ordenó dividir a sus hombres para rodear el asentamiento y cargar sobre él desde diferentes posiciones, para causar la mayor confusión posible en el asentamiento, y evitar la huida de los indios.

Los hombres de Custer, equipados con una carabina Springfield Modelo 1873, así como un revólver Colt Modelo 1872, cargaron sin piedad contra el campamento, pero no pudieron hacer nada contra las flechas, arcos, hachas, y algún que otro fusil Winchester 44, de la coalición nativa.

Ha sido tal la masacre, que las bajas por parte de los soldados estadounidenses, se cuentan en 268 muertos, entre ellos 16 oficiales, 242 suboficiales y tropa, así como 10 civiles y exploradores.

El teniente coronel Custer, tuvo la misma suerte que sus hombres y fue uno de los muertos en mitad de la batalla, con dos graves heridas en el pecho y otra en la sien.

Por parte de los nativos americanos, liderados por varios jefes tribales, en los que destacan Caballo Loco y Toro Sentado, se estiman cercanas a las 50 muertes. Una bicoca.

Con semejante balance, y la dimensión psicológica de la derrota, se espera que en las próximas semanas, se tome alguna decisión para afrontar este desastre, ya que la opinión pública no entiende como un ejército formado por soldados profesionales y equipados con mejor armamento, han caído derrotados, a priori, por uno inferior.

Aunque muchas personas consideran al general Custer como un héroe, otras le consideran culpable de esta masacre por su impulsividad, falta de estrategia y su poca paciencia, pero aun así, desde el Gobierno quieren recompensar su heroica muerte y declararle Héroe Nacional.

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