Giordano Bruno muere por sus ideas en la hoguera

Muerte Giordano Bruno
Bruno no les des la espalda a la Inquisición, que ya sabes como actúan.

17 de febrero de 1600

Si hay un nombre que será recordado a partir de hoy, ese es el de Giordano Bruno. El hombre que desafió lo establecido.

El científico, astrónomo y filósofo de 52 años, ha saltado a la actualidad de este año 1600 por convertirse en todo un mártir para la ciencia. Sus ideas cuestionando el dogma de la iglesia, han sido un auténtico dolor de cabeza para el Santo Tribunal, que no ha dudado en someterle al máximo castigo de la Inquisición: quemarle vivo en la hoguera.

El lugar escogido para su ejecución ha sido el Campo dei Fiore, en Roma, y según testigos allí presentes, Giordano Bruno se ha mantenido firme en sus pensamientos hasta el final, sin mostrar ningún síntoma de arrepentimiento, ni debilidad. Es más, antes de que su cuerpo fuera calcinado por las llamas, un monje se acercó y le mostró un crucifijo en un último intento para salvar su alma pecadora, pero Bruno volvió la cabeza como acto de rebeldía.

Un largo proceso

Pero el trágico destino del matemático no se ha producido de un día para otro. Bruno llevaba encarcelado en Roma desde hace ocho años a la espera de una sentencia.

Un largo proceso que por fin fue resuelto el pasado 4 de febrero cuando el Tribunal de la Santa Inquisición de Roma resolvió el conflicto y le declaró culpable de herejía, condenándole a la muerte. No sin antes ofrecerle la salvación si se retractaba de sus principios, sin embargo, el filósofo tenía claro que quería que le acompañaran sus teorías al otro mundo, y rechazó por completo el ofrecimiento.

«Tal vez dictáis contra mí una sentencia con mayor temor del que tengo yo al recibirla», con estas palabras desafiantes se dirigió el filósofo al Tribunal inquisitorio al escuchar su sentencia.

Las teorías de Bruno

En todos sus libros y charlas en los todos los países en los que ha estado, ha tratado diferentes temas polémicos, como la magia, la física, la existencia de Dios o la muerte de una manera controvertida.

Giordano Bruno defendía que la tierra no era el centro del sistema solar, y que cada estrella que se observa en el firmamento son cuerpos equivalentes a nuestro sol. A su vez, todas estas estrellas poseen sus propios planetas orbitando a su alrededor.

Asimismo, el filósofo también aseguraba que el universo era infinito y poblado por un sin fin de mundos repletos de vida inteligente.

Con este tipo de declaraciones lo extraño no ha sido su muerte, sino todo el tiempo que ha estado vivo.

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