Robo del siglo: desaparece la Gioconda del Louvre

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No sonríe, se ríe de todos.

22 de agosto de 1911

La «extrema» seguridad del Louvre, en París, ha sido violada. Los trabajadores del museo han encontrado esta mañana un hueco vacío en una de sus paredes. Alguien entró ayer día 21 de agosto, aprovechando que estaba cerrado el museo, para robar el retrato de la Mona Lisa.

El personal del Louvre se ha percatado esta mañana de un robo en el Salón donde se exponía uno de los mejores cuadros del gran Leonardo da Vinci: la Gioconda.

Aunque en un primer momento no se dio importancia a la desaparición del retrato, ya que es normal moverlos para su mantenimiento y fotografía, los responsables del museo comenzaron a buscarlo, y fue en ese instante cuando se dieron cuenta de que había desaparecido de sus instalaciones.

La agentes de la ley apuntan a que el «secuestro» del lienzo se produjo ayer a última hora de la tarde, cuando el museo permanecía cerrado para el público. Una de las pruebas del delito lo han encontrado en una escalera interior del edificio, donde se ha hallado el marco del cuadro.

La policía francesa no se explica cómo nadie ha podido ver salir al ladrón con el lienzo, que mide 90 centímetros de altura por 70 de ancho, sin llamar la atención. Las primeras líneas de investigación se inclinan a que el autor del hurto, pudieran llevar algún tipo de disfraz para pasar desapercibido entre los vigilantes de seguridad.

El Museo de Louvre ha comunicado que permanecerá cerrado al público durante una semana con el fin de mejorar las investigaciones para encontrar al ladrón del cuadro de la Gioconda, ya que por ahora están resultando infructuosas las pesquisas de la policía. Demasiadas preguntas, y ninguna repuesta clara.

La noticia está causado una inmensa sensación alrededor del mundo, y la cara de la mona lisa, hasta ahora desconocida para el gran público, se está viralizando a una increíble velocidad y algunos medios lo catalogan como «el robo del siglo».

La Gioconda de Leonardo

El retrato de Lisa Gherardini, esposa de Francesco del Giocondo, más conocida como La Gioconda o Monna Lisa es una pintura del pintor, anatomista, arquitecto, paleontólogo, ​ botánico, escritor, escultor, filósofo, ingeniero, inventor, músico, poeta y urbanista (hace de todo), Leonardo da Vinci.

El lienzo de la Mona Lisa se pintó sobre una tabla de madera de álamo recubierta por varias capas de enlucido, utilizando la técnica del sfumato, entre los años 1503 y 1519, por el genial artista florentino y está considerada como su última gran obra.

¡ALERTA DE SPOILER! A continuación, asumes el riesgo de conocer qué sucedió realmente con el retrato de la Monna Lisa. Si continúas leyendo será bajo tu propia responsabilidad.

La Gioconda fue recuperada dos años y ciento once días después del robo. El autor, un exempleado del museo, el italiano Vincenzo Peruggia, empleó el blusón de trabajo blanco como los utilizados por el personal de mantenimiento del museo, para robar el lienzo sin levantar sospecha.

Los motivos que le llevaron a cometer el delito no están del todo claros. Peruggia declaró que su intención era devolver la obra a su verdadera patria, ​y que él solo era víctima de un estafador. También alegó que sus antiguos compañeros franceses en el Louvre le hacían la vida imposible por ser italiano. Los tribunales de justicia le condenaron a un año y quince días de prisión.

Pero sea cual sea el motivo que llevó a Vincenzo Peruggia a cometer el «robo del siglo», la verdad es que gracias a él, la cara de la Mona Lisa fue mundialmente conocida y, además, durante su ausencia en el Museo de Louvre se batió el récord de visitas, ya que las personas acudían en masa para ver el hueco vacío en la pared.

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